martes, 4 de febrero de 2014

Catalina Peinado: "Mi hija y el cáncer llegaron de la mano"

En un día tan especial como hoy, 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, recibimos en este espacio a Catalina Peinado. Hace unos días nos encontramos su testimonio en el correo de Escuela de Pacientes , y desde aquí le damos las gracias por querer compartir con todos nosotros su experiencia. ¡Catalina, te enviamos un abrazo enorme para ti y tu hija!
Catalina y su hija, en el aeropuerto. 
Mi hija y el cáncer llegaron de la mano.  Esta coincidencia en el tiempo de dos hechos tan fuertes, esta pugna de estos dos acontecimientos por copar mi vida fue un revulsivo que la cambió.
Hacía 7 años que había iniciado los trámites de adopción. Después de tanto tiempo esperando, peleando en los engranajes pesados y lentos de la burocracia, el diagnóstico de  “cáncer de mama” y la asignación de una niña de 11 meses, fue todo a un tiempo.  Mi primera reacción fue de sorpresa y estupor ante tal  capricho del azar. Al principio no encontraba asidero para continuar pero me bastó poco para agarrarme a la esperanza.
Cuando mi oncóloga me  animó a seguir adelante con la adopción no necesité más, era lo que estaba esperando oír. Eché mano de las estadísticas más optimistas y de esta manera, la enfermedad pasó a ser un obstáculo que había que superar. Hoy pienso que realmente mi decisión pudo tener algo de inconsciente, quizá no sopesé bien los riesgos pero bendita inconsciencia que en aquel momento me permitió seguir adelante mas allá de la angustia y me liberó del fatalismo que acompaña todo lo que rodea al cáncer.
En seguida, la ilusión por el inminente encuentro de mi hija, a la que ya podía poner cara después de 7 años de tediosa espera lo llenó todo, la enfermedad pasó a segundo plano. Nunca llegué  a verme enferma a pesar de las resacas tras la “quimio”  y la tan temida caída del pelo.
Llegaron más pruebas médicas, preparativos para la operación que alternaba con los preparativos del viaje que me llevaría hasta mi hija. Después de la operación empecé tratamiento de quimioterapia. Llegó la primera sesión, a los 20 días la segunda sesión, empecé a perder pelo, enseguida me rapé la cabeza y me compré una peluca, ya estaba preparada para iniciar el viaje en busca de mi hija. Me dieron unas semanas de asueto hasta la próxima sesión de quimioterapia para que me diera tiempo  a recuperarme y descansar una vez que viniera con mi hija.  De vuelta, seguí con las sesiones de quimioterapia luego radioterapia, mi hija lo llenaba todo, continúe con tratamiento hormonal, revisiones trimestrales, luego semestrales...
Hasta ahí todo transcurrió dentro de lo previsto. Pero a los 3 años la enfermedad volvió, se manifestó de esa manera sibilina tan característica de esta enfermedad, sin dar apenas la cara. Tenía metástasis óseas. Y así aprendí que el cáncer no volvió sino que nunca se había ido. Al principio perdí la seguridad, me sentí abandonada por la providencia. Me sentí angustiada, había asumido una gran responsabilidad al adoptar una niña, asumí riesgos y ahora las consecuencias no solo recaían en mí sino en mi querida niña, me angustiaba pensar que no iba a poder cuidarla. A la vez pensar en mi hija era un acicate para no hundirme, para seguir luchando. Quería seguir dándole a mi hija lo mejor de mí.
Mi hija es la vida que se renueva, la vida que echa raíces en ella. Me siento afortunada de albergar este profundo sentimiento hacia ella, este sentimiento que me empuja a seguir con la lucha, a querer ser mejor para ser el espejo en que ella se refleje. He aprendido que la vida es hoy no el mañana que pensamos y por eso cada nuevo día no es un día menos sino un día más, una oportunidad más para ser lo que quiero ser.
En definitiva quién sabe lo que la vida nos deparará. Si el futuro será lo que sea no estoy dispuesta a que una  visión pesimista del mismo, una actitud derrotada me impida vivir el presente.

Por Catalina Peinado

Si quieres seguir el ejemplo de Catalina, y compartir tu experiencia con el cáncer, escríbenos a escueladepacientes.sspa@juntadeandalucia.es 

                                                                                   

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